Arriba

Escribiendo(te).

"Ahora que las floristas me saludan,
Ahora que me doctoro en lencería,
Ahora que te desnudo y me desnudas,
Y, en la estación de las dudas,
Muere un tren de cercanías..."

Siempre hay alguien por quien escribir. O algo. Creo que lo aprendí hace mucho tiempo, hace años, cuando era tan joven como tú lo eres ahora.

Que no es que ahora sea vieja, aunque me haya vuelto más cascarrabias. Que no es que ya haya aprendido todo lo aprendible, ni haya sufrido todo lo sufrible. No creas que algún día tendrás las respuestas que hoy necesitas. Quizás nunca las tengas, porque déjame que te diga que nada tiene la respuesta que esperamos, que nada es nunca como imaginas ni como crees que imaginas.

Créeme, suele ser mucho mejor.

Aunque ahora no lo veas, siempre tendrás cosas que contar, aunque ahora te sientas estancada. Siempre tendrás cosas que hacer, personas a las que conocer, chicos por los que escribir.

Porque siempre hay algún chico por el que escribir.

Sin título

 

Eso es así. Aquí, allí y mucho más allá. Puede que hasta en otros planetas. Y si en algún momento lo dudas, pásate por aquí y te darás cuenta de lo que me dí yo cuenta cuando era como tú.

El amor no es estático, no se está quieto, no es frío ni calculador. Hay quien dice que es eterno, o al menos eterno durante el tiempo que dura. A veces es algo fugaz, pero no por ello menos intenso. Otras veces es prolongado y tormentoso o prolongado y feliz. Créeme cuando te digo que a veces puede doler mucho más un amor corto que uno largo donde los sentimientos se han hastiado, donde el aire está viciado y da igual ya reír que llorar.

Como esos matrimonios que comparten copas sin hablarse, quizás porque ya se lo han dicho todo o quizás porque simplemente las ganas se quedaron aparcadas al salir por el portal.

El amor no siempre es estable. Puede que ya hayas oído eso de “no siempre se está en el mismo punto…” “uno siempre quiere más que el otro…” Verás, es verdad, pero no tengas miedo, es algo normal, e incluso sano. Ya te lo he dicho, el amor no se está quieto, el amor va cambiando, va evolucionando a más o a menos y luego otra vez a más. Y así sucesivamente.

Que no siempre se mantienen los principios, ni siquiera los finales.

(C) 2013 | Haley Sheffield | www.haleysheffield.com

 

Siempre te pasarán cosas que te recuerden a otras, que te pongan alerta, que te alejen. O simplemente te alejarán porque no será él, porque eso se sabe y tú lo sabrás. Y romperás corazones y harás cosas que te han hecho a ti, aunque no quieras hacerlas y te sientas la peor persona del mundo, pero créeme que las harás.

Y notarás como las historias se repiten, que siempre es una de cal y otra de arena, que unas veces serás la víctima y otras el verdugo. Y verás que de todo se aprende, aunque a veces te canses de aprender.

Y algunos días vendrán miedos y puede que te sientas sola. Y querrás tirar de agenda. Te entrarán ansias por hablar con alguien que sepas que en algún momento dado de su vida ha estado colado por ti. Pero eso si que no. Te recomiendo que no lo hagas.

Al final aprenderás que el que quiere estar, está y nunca se va.

Ten paciencia y escribe si quieres.

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Seguro que algún día conocerás a uno de esos chicos que te marcan al menos durante un lustro. Uno de esos que creerás definitivo, aunque sólo sea en tu imaginación. Es un hecho, no creas que estás loca, si así lo fuera, todas lo estamos. Además, siempre le puedes echar la culpa a las películas de Disney, todas lo hemos hecho alguna vez, es muy recurrente y alivia. También a la industria cinematográfica estadounidense en general, o a Stephenie Meyer, o a Moccia y a todo lo que huela a candados o a Italia en general.  Jane Austen, Carrie y Meredith, y hasta Shakespeare. También nos valen Ross y Rachel, o Jess y Nick.

Aunque claro, tú igual no los conocerás y te reirás de mí por estar anticuada.

 ¿Sabes qué?

No tengas prisa nunca. No anticipes ni principios ni finales, ya te he dicho antes que no siempre se mantienen. Vive tu vida sin rendir cuentas ni planear de más. Diseña tus sueños, dales forma y no esperes trenes ni tranvías. Nunca dejes que nadie te diga cómo sentir. Y sucumbe de vez en cuando. Aunque sea sólo por lo divertido que es. Y escribe cartas de amor. Mil cartas. Aunque nunca las llegues a entregar. Porque algún día, cuando aprendas a distinguir y a discernir, todo esto tendrá sentido para ti.

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Espero que te haya servido de algo, si no, por aquí seguiré escribiendo de todos modos.

Siempre que me quede algo por lo que escribir, claro.

Aunque ya sabes, siempre hay alguien por quien escribir, o algo.

 

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