Arriba

El vendaval de tu vida.

No temas a los fuertes vientos, porque suelen renovarnos por dentro y eso se nota por fuera.

Creía que lo había perdido todo y que ya nada volvería a tener sentido; más tarde comprendí que estaba ocupando el primer puesto en el podio de la paz, y eso, eso no sabéis el valor que tiene.

En nuestra vida nos exponemos a ciertos vendavales que creemos que nos devastan, que nos rompen. Otros vientos son de menor intensidad pero tienen esa brisa molesta que nos despeina y nos tambalea. En cambio hay otros vientos que nos devuelven el sentido de la vida, vientos cargados de energía y fuerza suficiente para seguir.

Vientos de azote, otros de paz.

Lo he pensado, quizás era ya ”un peso pluma”, debilitada por acontecimientos negativos que me hacías tambalear sin llegar a caer. Y la realidad es esta, los vendavales llegan cuando menos los esperas y golpean con una fuerza indescriptible arrebatando la paz a tu vida.2

En el momento en que estás en el interior de éste y no puedes luchar contra esa fuerza, tienes la sensación de que pierdes aquello que creías tener seguro en tu vida. Tu cabeza da vuelta y empiezas a darte cuenta de realidades dolorosas que no querías ver en su momento y que ahora te hacen comprender todo.

Es entonces cuando sabes que ese vendaval arrastró una parte de ti pero no la mejor.

Si es cierto que me quedé con muy poco, pero lo justo y necesario para salir adelante y estar en paz.

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