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El para siempre, casi siempre termina.

"Nada es para siempre. 
El cafe se enfria, el cigarro se apaga, 
el tiempo pasa y las personas cambian."


Desde que nacemos nos inculcan que todo debe de ser “para toda la vida”. Que el éxito debe estar impregnado dentro de un contexto eterno. Te pasas media vida estudiando una única cosa y te formas en un único ámbito para tener el mismo trabajo, durante toda tu vida. Asegúrate de comprar una casa que sea la casa de tus sueños porque en ella con suerte, vivirás toda tu vida. Búscate una buena persona, ámala y quiérela para toda la vida. Conserva a tus amigos y procura tener los mismos para toda la vida.

Y digo yo ¿Por qué? ¿Acaso lo que no es eterno no es auténtico? ¿Acaso un amor que no dure “toda la vida” no es real? ¿No puede ser incluso más intenso y más de verdad que muchos amores que dibujan arrugas, pintan de blanco el cabello, te hacen abuelo y durante los últimos diez años de relación duermen en camas separadas? Y hace más de veinte años dejaron de quererse.

Seguro que muchos estarán de acuerdo conmigo en que nos hicieron creer muchas cosas absurdas de pequeños. Que si a los treinta no estabas casado y con hijos, eras un fracasado. Y más aún si te divorcias. Que si no tienes un buen trabajo y no ganas mucho dinero al mes, no eres un triunfador. ¿Y qué es tener un buen trabajo? ¿Ganar más de dos mil euros al mes y no tener tiempo para disfrutar de la vida? Quizás para unos sea eso y quizás para otros, tener un buen trabajo no sea más que hacer lo que a uno le gusta y tener más tiempo para hacer otras cosas. Trabajamos para vivir, ni más ni menos.

¿Qué me dicen de las relaciones? ¿Por qué tenemos que estar toda la vida con una misma persona? Si la gran mayoría de las relaciones hoy en día se basan en mentiras, en estar por estar y en un amor que se fue marchitando. ¿Eso es amor para toda la vida? Yo creo en el amor, claro que si. Y creo que existen amores que pueden durar hasta que uno muera y amores que duran lo que tienen que durar. Pero no por eso es un error ni un fracaso y en eso, mucha gente se equivoca, se castiga y lo peor de todo, pierden la fe. Y no hablo de la fe en Dios. Nunca se me ocurriría escribir de religión, ni de qué Dios es mejor que otro. Pierden la fe en uno mismo, en darse una nueva oportunidad. ¿Quién dijo que solo podemos amar una vez en la vida y a una única persona? Eso es mentira. ¡Una auténtica locura!. ¿Ideal? Si. Pero quizás, cambiando un poco el pensamiento seríamos un poco (o mucho) más felices.

Para mi, el fracaso emocional es estar con una persona toda la vida sin amarla. Por el que dirán, porque con esa persona hay una hipoteca e hijos de por medio. ¿Acaso no es más bonito ser honesto, dejarle ir y darnos (y darles) una nueva oportunidad de volver a enamorarnos? De volver a amar a otra persona distinta. Eso es ser valiente, ser leal y fiel a uno mismo. Al fin y al cabo es a ti a quién debes explicaciones y una lealtad impecable. Me entristece muchísimo ver cómo de mal nos queremos hoy en día. Y el amor no está para llorar, no está para pasarlo mal ni para sentirte la persona más desgraciada del mundo. ¡Eso no es amor!

Es increíble como con cada persona que hablo, amigos, compañeros, incluso desconocidos, todos al final decimos siempre lo mismo “Ya hoy en día no hay amor”. Si que lo hay, solo que quizás de manera distinta. Nuestros abuelos, nuestros padres, vivieron en otra época. Tenían una o como mucho dos parejas a lo largo de su vida. Pero ¿ahora? Ahora eso es un milagro. O quizás eso ahora, no se lleva. O quizás ahora tenemos más libertad para tomar decisiones y estamos dispuestos a vivir una vida más auténtica. Aunque la gran mayoría se sigue resistiendo a ello.

Algo está pasando. Evolucionamos aunque en muchas ocasiones parece todo lo contrario. Siempre intento ser sumamente positiva y de todas mis caídas intento levantarme más fuerte. Antes yo creía en los fracasos y me torturé hasta quedarme sin lágrimas. Hasta que poco a poco la experiencia me enseñó a que realmente todo me ha ido siempre bien. Cambié fracasos por aprendizajes. De cada relación y de cada persona que he conocido a lo largo de mi vida he aprendido y mucho. Me han enseñado a querer, a amar, a intentar hacer de mi alguien mejor y aunque en ocasiones también me enseñaron a odiar, fui yo quién elegí qué camino tomar. Y qué Cristina quería ser realmente. Me fui despojando de esos malos sentimientos y de esos malos pensamientos. Me equivoqué y también hice daño. Aunque no fuese intencionado. También entendí que muchas personas que pasaron por mi vida estaban en un momento delicado en donde mi papel fue ayudarles. Ayudarles a salir adelante y a superar ciertos aspectos de sus vidas. Y yo en ese momento, no era consciente, no lo sabía. Y hoy los veo y son felices aunque ya no sea a mi lado. ¿Eso no es amor? Porque no haya durado toda la vida ¿no puede llamarse amor? Yo creo que si.

Y cuando más lloré, cuando más sufrí y cuando más desgraciada me sentí, fue cuando realmente la vida estaba siendo más justa conmigo. Porque es ahí cuando el aprendizaje te da la mano, te hace crecer unos centímetros más y te invita a seguir hacia adelante, te invita a bailar con nuevas oportunidades,  con nuevas historias y con nuevas formas de hacerlo mejor. Pero mucha gente no se da cuenta de esto y se quedan anclados en una depresión profunda de por vida. Y eso, es muy triste.

Siempre fui de las que creyeron en un amor idílico, en una única alma gemela, en un príncipe, en un castillo y en que para sentirme inmensamente feliz y una persona realizada, tendría que tener hijos. Con el tiempo me he ido dando cuenta de cuánto estuve equivocada. Casi cometo el error de creérmelo de por vida. ¿Acaso es la única forma de felicidad que un ser humano puede alcanzar? Y repito, si creo en el amor. Pero es que el amor de pareja tiene muchas formas y no siempre, dura toda la vida.

¿Por qué debemos de casarnos?

¿Por qué debemos tener hijos?

Si ya. Ahora hablen de que todos tenemos el instinto implícito en nuestras células y que estamos aquí para preservar la especie humana. ¡Por favor! Cada uno es libre de ser o no ser padre. De vivir la vida como mejor le parezca, siempre que no hagas daño a los demás. Aunque a veces resulte agotador tener que dar tantas explicaciones e ir caminando de puntillas para no hacer demasiado ruido. Posiblemente ser madre sea la mejor experiencia de tu vida y de los pocos amores que por ley si que son para toda la vida. Simplemente defiendo la libertad de todas esas personas que no lo son, que no quieren serlo o que aún no han encontrado a esa persona “perfecta” para ello. O que simplemente quieren serlo sin pareja. Defiendo la libertad, defiendo el amor libre y sin prejuicios y simplemente tiendo la mano a todas esas personas que se sienten fracasadas por no haber encontrado ese amor “para toda la vida”. Estoy segura de que encontraste otro que te hizo increíblemente feliz en su momento. El tiempo que durara ¿qué más da? ¿Acaso vale menos que el amor que se tienen otros porque hoy día siguen juntos? ¡Claro que no! El amor no es más amor por el tiempo que dure, sino por la intensidad y la autenticidad con la que tu alma y tu corazón lo vive. Y eso solo lo sabes tú. Ni yo, ni ella, ni él. Ni todos esos que te señalan con el dedo. Créeme que la gran mayoría viven historias escritas en un libro hecho trizas. Y también creo que aunque pocos, muy pocos, consiguen mantener intacto y en crecimiento ese amor que les acompaña en un contar infinito de arrugas, inviernos y lunas. Es tan sencillo como si ya no amas a tu pareja, dilo. Pero engañar nunca. Porque eso es ser egoísta. Y el amor, tampoco entiende de egoísmos.

¿Qué fácil lo veo todo yo verdad? Pues si. Porque las cosas deberían ser fáciles, deberían fluir por si solas y no forzarlas. Pero claro, también nos enseñaron que lo difícil es lo que realmente merece la pena.

Como dije una vez, no he venido aquí para dar lecciones, las lecciones se encuentran en los libros. Ni me apellido Bucay y mucho menos Cohelo. Simplemente escribo de lo poco que sé de la vida, de lo mucho que aprendo de mis experiencias, de los amaneceres y de la simplicidad de las cosas en un contexto sumamente complejo. Una aventura que empezó sin más ánimo que exponer mis sentimientos a modo de escritos. No sé por cuánto tiempo más escribiré, tampoco sé por cuánto tiempo más podré seguir ayudando a las personas con mis pensamientos (que no consejos) y con unas intenciones que solo me nacen del corazón. Pero lo cierto es que si fuese para toda la vida ¿sería más auténtico que si algún día dejara de hacerlo?

  • Marian

    Un escrito precioso… tal vez sepas más de la vida, la buena vida, que mucha gente. Yo también creo en la honestidad, tanto cuando empiezas algo como cuando estás o cuando decides que se acaba… imagino que se trata de ser fiel a uno mismo, y eso no significa que no haya que “luchar” en los baches, pero que no hay que aferrarse cuando ya no hay nada que salvar.
    Un beso

    Junio 22, 2015 at 3:34 pm Responder

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