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Brindo

En serio, qué rápido pasa el tiempo. No me gusta. El 2014 llega a su fin, acabo de cumplir 22 años, estoy trabajando, ya se acabó mi erasmus. ¿En serio ? ¿Por qué todo ha acabado tan pronto?
2014, hablaré de tí con cabeza, porque este año de corazón poco me ha quedado. Lo he ido regalando y dejando por ahí, por todos los lugares que he pisado y en los que he vivido.
Si tuviese que definir el 2014 con una sola palabra diría, emoción. Los que me conocen ya pueden saber por qué o al menos imaginarlo.

A finales del 2013 emprendí una nueva ruta, lejos de casa, me tocó hacer de tripas corazón, maduré a pasos agigantados. Despertarte en un país diferente, escuchar durante las 24 horas del día gente que habla para el cuello de su camisa y además en un idioma diferente, profesores que no fueron nada comprensivos con el hecho de ser extranjero, todo ello, me metía bajo tierra.

Pero hoy sólo me queda decir GRACIAS. Gracias por tanto. Por haberme enseñado tanto, por haberme brindado oportunidades únicas, por no haberme puesto las cosas fáciles. Francia, volveré, lo prometo.

Este fue el año en el que me enamoré perdidamente de una sonrisa y unos bailes, fue el año en el que volví a creer en la chispa que surge entre dos personas que no se conocen de nada, las miradas que crean nudos en el estómago. Bueno sí, creí, compartí techo y hoy estoy aquí, mucho mejor y mucho más feliz.

2014 me dió la oportunidad de conocer a gente increíble, desde México a Holanda y de los muchos recovecos de Europa. Magníficas tardes al sol, a la sombra y bajo la lluvia ”Tarbaise”. Las excursiones, las escapadas, las playas de ese país, la gastronomía y sus vinos, tan rojos como la pasión que esa tierra despertó en mí.

El 2014 tiene un nombre y se llama Francia, porque dentro de 10 años cuando me ponga las gafas de viajar en el tiempo y mire a mi pasado te recordaré así, de esta bonita forma.
Mi 2014 ha sido genial, porque hasta lo malo esconde aspectos positivos, y al fin y al cabo es con eso con lo que me quedo.

Si algo está claro es que todo se ordena, así que aunque vuestro año haya sido algo (o un gran) caos, no os preocupéis, mi vida también estaba patas arriba. Siempre hay que pensar que hay mucha gente, en este gran-pequeño mundo que puede estar peor que nosotros y nunca, nunca hay que perder las ganas de luchar, seguir y conseguir lo que queremos. Todos tenemos una misión en este mundo y aunque no la hayamos descubierto del todo o no tengamos claro cuál es, aquí estamos, para descubrirla y cumplirla. Hay que celebrar la vida un poco cada día.

Siempre felices, siempre vivos.
Nuevo año, nuevos instantes para disfrutar. Haz que todo esto cuente.

¡ Felicidad para todos !
 
 

  • Julián

    Felicidades a tí también y que el próximo años sigas encontrando aquellas cosas que te llenan el alma. ¡Brindo por eso!

    Diciembre 31, 2014 at 12:16 am Responder

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