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Acción.

Si no es ahora, ¿cuándo?

Cuando uno es de letras puras, poco importa la nota que hayas sacado en matemáticas. Da igual un cinco raspado que un bien alto, estudias lo justo para aprobar, ni mas ni menos. Las matemáticas te enseñan que cada problema tiene una solución, y la vida te demuestra, que lo importante es buscar soluciones, no problemas. Si consigues eso, habrás aprobado con matrícula de honor en esa maravillosa asignatura llamada: Experiencia.
Pero, aunque las ciencias no eran lo mío, la física me apasionaba. Me sabía cualquier fórmula, y daba respuesta a cada ejercicio que me mandaban como tarea. En ese momento supe, que hay profesores que te tienen manía. Tú no sabes por qué, ni que le has hecho de malo, pero…te tienen manía. Da igual lo mucho que estudies, ellos ya tienen tu nota preparada antes de presentarte al examen. ¿Y que como lo sé? Pues muy sencillo: Si el examen tiene cuatro preguntas, de las cuales tres son prácticas a dos puntos cada una y una teórica de cuatro, ¿como es posible que sacara un ocho si mi examen era perfecto?. Le pregunté al profesor y me dijo que fallé en la teórica, que faltaba desarrollarla un poco más, y que no me quejara que un ocho era muy buena nota.
Algo que me ha quedado grabado en la vida, de esa física ya olvidada es una de las leyes de Newton, en concreto esta:
Tercera ley de Newton o principio de acción y reacción
Con toda acción ocurre siempre una reacción igual y contraria: quiere decir que las acciones mutuas de dos cuerpos siempre son iguales y dirigidas en sentido opuesto.
Pero, YO no la llevo a la física, sino al día a día.
¿Te has preguntado alguna vez que es lo que deseas ser en la vida?
Yo todavía sigo preguntándomelo, pero la respuesta que me doy es siempre la misma: YO quiero ser FELIZ.
Y es aquí donde entra la física. ¿Que se necesita para ser feliz?. Acciones. Acciones buenas, de corazón, de cariño,… Porque dar algo sin esperar nada a cambio, siempre ha sido la mejor forma de recibir todo. Con cada buena acción se recibe una buena reacción. Las reacciones son fáciles de encontrar siempre que exista algo que las cree. Según tu acción, sera mi reacción. Si eres buen@ conmigo, seré el mejor amigo que puedas llegar a encontrar, pero si de lo contrario eres mal@, no esperes que ponga la otra mejilla. Porque hemos creado un mundo, donde las segundas oportunidades ya no valen. Donde tenemos en cuenta, quién golpea primero lo hace dos veces y que ojo por ojo, diente por diente.
¿En serio? No hay nadie que se lo crea ya. Porque las segundas oportunidades siempre se aprecian mucho más que las primeras. Porque son muchos más los que se defienden, a los que golpean y porque el mundo estaría lleno de oculistas y odontólogos, para tanto tuerto y tanto edéntulo. Así que mejor decir: Ojo por ojo, sesenta y cuatro.
Tiene que ser todo, mucho más sencillo. No puede ser legal complicarlo tanto. Ya está bien de buscarle las cinco patas al gato y esperar a que pase algo, mientras sin darte cuenta, te pasa la vida.
Aprovecha tu tiempo para realizar acciones y verás como te enamoras de la vida. He donado sangre, sin que nadie me lo pidiera; he dado limosna, comida, he ayudado a personas que presentaban algún problema…y muchísimas más acciones, que solo se me han pagado con un gracias o un sentimiento de bienestar interior, increíble. Un sentimiento que te hace FELIZ. Todo esto sin esperar nada a cambio. Porque aprendí que esperar duele y aunque ningún dolor es eterno, mientras pasa, duele. Y si duele, sufres y si sufres, por supuesto que ya NO eres feliz.
Así que, me decidí a romper la cadena de ese círculo vicioso, que no hace más que girar y girar. De realizar una acción, sin esperar una reacción y si surge, bien y sino también. Porque es el momento idóneo para echar una mano a quién más lo necesita; porque llenar tu muro del Facebook con frases motivadoras, son quince Me Gusta garantizados, pero llevarlas a cabo y predicar con el ejemplo, son un millón de Me Encanta.
Estás viviendo el momento justo para reaccionar. No es luego, ni pasado, ni mañana y por supuesto que no era ayer, vives el ahora y por el momento, es lo único que existe.
Acciónate, se FELIZ, regala tu mejor sonrisa, ayuda a quién puedas y como puedas y comienza esa “Cadena de Favores” que tanto promovía esa bonita película.
Y ahora que estamos en confianza. Decirle a mi profesor que un ocho era muy buena nota, pero lo que nunca supo, es que, en medio del examen, el chico duro de la clase se levantó y sin que nadie se diera cuenta, me puso su examen en mi mesa,diciéndome al oído: “Quiero un seis”. Así que, le hice un ejercicio práctico y la teórica. Su nota fue un seis, con lo cual mi pregunta teórica, nunca estuvo mal desarrollada. Para mi ese día saqué un catorce y mi profesor simplemente, me tenía manía.

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