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EL TRIUNFO.

"Somos lo que hacemos día a día. 
 De modo que la excelencia no es un acto, 
 sino un hábito."


En ocasiones nos encontramos en un presente que no nos agrada o que no está a la altura de nuestras expectativas. Siempre nos han enseñado que hay que vivir el momento, no debemos pensar demasiado en el futuro y tampoco volver al pasado, a menos que no sea para coger carrerilla e impulso para subir el siguiente escalón.

A mí me dijeron que mi camino comenzaría cuando empezara a preguntarme quién era y hacia donde quería ir. En ese momento me noté confundida, con la mirada fija a mi papel; parecía que no entendía lo que me decían, yo seguía en silencio y un poco perdida.

Escuchaba la palabra auténtica repetidas veces, “lo único que necesitas es ser auténtica. No derroches tu energía en sostener una identidad ajena a lo que realmente eres. Sé siempre tú misma. Mantén consciencia de lo que pasa dentro y fuera de ti. Acéptate tal cual eres y no te condenes por ser diferente. Aclara todas tus ideas, busca tu verdad y defiéndela. Ama tu soledad, porque sólo ella te enseñará a diferenciar lo verdadero de lo falso”.

Todas estas palabras eran tan sinceras de la boca de la que provenían, que creedme, más que alivio sentía miedo. Era como si me hubiesen encerrado en una urna de cristal para leerme la lección. Pues quizás no estoy tan bien encaminada como yo creía, pensé.

Así que lo hice, empecé a caminar en mi propia libertad, despejando mi mente y colmándola de sinceridad. Y entonces fue en ese momento cuando comprobé que el verdadero triunfo llega, cuando sabes quién eres, te sientes a gusto con eso y tienes el coraje de ser tú misma.

Y es que en algún momento de nuestras vidas, nos hemos sentidos vencidos, como soldado caído en batalla. Conocemos lo amargo que sabe una lágrima cuando sale sin frenos de nuestros ojos y desemboca en nuestras mejillas, quemándonos el rostro. Hemos cerrados los ojos, fingimos morir y no encontramos razones para seguir.  Pero de repente, todo cambia, y es ahí cuando sobran los motivos para levantarnos. Encontramos los colores que ausentes, habían dejado a nuestros días grises.

Comprobamos que el mundo de afuera carece de sentido; que todo lo que necesitamos está justamente en nuestro interior. Se apagan las voces y todo es silencio que nos susurra todo lo que precisamos oír, sin una sola palabra.

El mundo sacude, intenta llevarnos directos al suelo, miles de tempestades pasan con ferocidad; y luchamos a toda costa por seguir aquí. Porque tú y yo sabemos que cuesta mucho mantenerse en pie y que somos más fuertes de lo que podemos sospechar.  Nada nos estanca,  nada nos derrumba, porque somos indetenibles, pero sobre todo porque sabemos que un final, es tan sólo un nuevo comienzo.

5

Y así, después de que se me hiciera tan difícil continuar ya que el tiempo casi nunca va a favor del viento. Un día, sin dar más vueltas, decidí triunfar.

Metí todos mis  miedos en bolsas de basura, y los dejé en aquel contenedor que se encontraba enfrente de mi casa.

 Pero el hecho de decidir triunfar, no era más que comenzar a ver cada problema como una oportunidad para dar con la solución. Darme cuenta de que cada día debía ser una excusa para ser feliz. Comprobar que los límites sólo se encontraban en mis propias debilidades. Entender que lo importante no era llegar a una determinada meta; si no, nunca detenerse en el camino.

Descubrir que de nada sirve pregonar integridad, si sólo se hace lo correcto cuando hay testigos. Sentir que la satisfacción más grande, era poder vivir en paz. Me dejó de importar si perdía o ganaba y solamente quería saber que era mejor persona cada día.

Entonces desde aquel día, hice las paces con mi pasado, porque supe que de esta forma, no dañaría mi presente. Comprobé que fracasar era simplemente, cometer un error y no ser capaz de convertirlo en enseñanza; y que no hay infierno más espantoso, que vivir cada día sin conocer la razón por la que se vive.

Ese mismo día, no sólo decidí triunfar… Si no que decidí salir al mundo, crear mi propio camino, sabiendo que ese era sin duda alguna, el mejor momento.

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